Un momento por favor...

¿Aste… qué primaveral? La primavera me quiere y yo la quiero a ella

Primavera-1200x960.jpg

Parece que después de unas semanas en las que no sabíamos si sacar el gorro y los guantes o las chanclas de playa y los pareos, la primavera ha llegado para quedarse. Con la llegada del sol y las temperaturas más elevadas, brotan, junto a las flores y los pólenes y las temibles gramíneas para los alérgicos, un montón de tratamientos milagrosos, vitaminas y otros complementos para combatir una de esas enfermedades que tan de moda están últimamente pero que no es tan habitual ni común como creemos: la astenia primaveral.

Lo primero de todo, es tranquilizarnos y quitarnos de la cabeza que nosotros formamos parte de ese 2% de personas a las que afecta la astenia primaveral. Lo segundo, llamar a las cosas por su nombre, analizar los síntomas, buscar las soluciones y, sobre todo, llevarlo con calma.

Los cambios de temperatura, el aumento de las horas del sol, el cambio de horario pueden producir en nuestro organismo (y por tanto, en nuestro ánimo también) mínimos trastornos durante el periodo de adaptación de nuestros biorritmos. Por lo tanto, es bastante habitual que durante unas semanas nos sintamos más cansados, apáticos, irritables,  que perdamos el apetito y la concentración o, incluso, que nos veamos afectados por un malestar generalizado; pero eso no quiere decir que padezcamos astenia primaveral. Repetimos, es algo bastante normal y lo más habitual es que en unas semanas, cuando nos hayamos adaptado por completo a la nueva estación, volvamos a estar como antes.

Sin embargo, desde CINEP queremos daros algunos consejos para que sepáis llevar mejor estas semanas de adaptación y que saquéis el máximo partido a la primavera:

  1. Vigilad vuestra dieta: Hay que apostar siempre por una dieta sana, variada y equilibrada, pero incorporar a nuestros menús más cereales, más legumbres y frutas y verduras de temporada, nos puede venir muy bien. Además, como siempre, es mucho más recomendable repartir las comidas en cinco comidas, evitando los atracones. Para comer entre horas, nada como frutas, zumos o yogures.
  2. Olvidemos las sustancias estimulantes como el café, el tabaco, o el alcohol y cambiémoslas por infusiones o equivalentes sin cafeína.
  3. Intentemos dormir ocho horas: El descanso repara, es el mejor producto de belleza y nos repara por dentro y por fuera.
  4. Pongamos un poco de movimiento a nuestra rutina: hacer ejercicio libera endorfinas, así que, movámonos de la forma que más nos guste: bailando, nadando, paseando, practicando yoga, en el gimnasio, o aprovechando el buen tiempo para correr, patinar o montar en bici.
  5. Unido al punto anterior, ¡aprovecha el buen tiempo y disfruta al aire libre! Tenemos más horas al día de luz, así que saquémosle el máximo partido pasando más horas fuera de casa. Es importante que tomemos el aire y el sol; esto ayudará a potenciar nuestro optimismo.
  6. Concédete descansos… Vamos todo el día de un lado a otro sin parar, sin reposar las decisiones, sin disfrutar de la calma, sin concedernos ni un momento. Es el momento de detenernos, de respirar y relajarnos, de parar para poder seguir después con más fuerza. Descansar cinco minutos cada dos horas no solo es recomendable, también es necesario.
  7. Y todo ello con actitud positiva: Sabemos que lo has oído mil veces, pero te lo repetimos… la actitud es fundamental; aprende a ver el lado bueno de las cosas. Como dijo Wayne Dyer ‘Cuando cambias la forma de ver las cosas, las cosas cambian la forma en que se ven’

CINEP – Centro Integral de Especialidades Psicológicas © 2018