Un momento por favor...

Minimizar el impacto del divorcio en los hijos

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Cuando hablamos de separación o divorcio, una de las mayores preocupaciones es el impacto que tal acontecimiento va a tener en los hijos que la pareja tiene en común. Existe la creencia de que los hijos de padres separados siempre van a presentar más problemas de desarrollo que los hijos de parejas que se mantienen unidas, y no es del todo cierto, ya que hay muchas variables implicadas en el proceso.

       Tal y como indican diferentes estudios, durante los dos años siguientes a la separación, con alto o bajo nivel de conflictos, los hijos tienen más problemas que los de los hogares intactos altamente conflictivos. Sin embargo, a los dos años de la ruptura, si los ex cónyuges mantiene un bajo nivel de conflictividad, sus hijos están mejor adaptados que los de hogares intactos con conflictos. Los hijos de hogares monoparentales con bajo nivel de conflictos presentan más problemas que los de hogares intactos también poco conflictivos (Hetherington, 1999). Sin embargo, dos años después de la separación los niños de hogares intactos pero con alto nivel de conflictos interparentales tienen más problemas de adaptación y de autoestima que los de familias intactas o divorciadas con bajo nivel de conflictos (Amato y Keith, 1991).

    Así pues, vemos que el conflicto interparental es una variable determinante en el impacto de la separación en los hijos, aunque hay otras muchas. Para garantizar el mínimo impacto negativo de la separación en los hijos, los progenitores deben recordar que:

  1. Es importante separar el rol conyugal del parental, de manera que padre y madre colaboren para dar una respuesta eficaz a las necesidades de sus hijos e hijas.
  2. Conviene dejar al margen de las disputas conyugales a los hijos e hijas, centrándose en su rol parental y en las necesidades de estos.
  3. Necesitan tomar conciencia de que los hijos e hijas no son un bien ganancial a repartir, sino una responsabilidad parental para ambos progenitores.
  4. Es beneficioso tratar de disminuir la tensión, destacando los aspectos positivos de la separación o el divorcio.
  5. La ruptura es un proceso traumático que afecta a todos los miembros de la familia y muy especialmente a los hijos e hijas. Por lo tanto, estos precisan ayuda y apoyo para superarlo.
  6. Han de promover una imagen positiva del otro progenitor, de modo que no se fomente el deterioro y el descrédito del otro.
  7. Es fundamental no permitir que los hijos e hijas escojan entre uno u otro progenitor o que decidan en qué lugar quieren vivir.
  8. Es necesario manifestar y hacer sentir a los hijos e hijas que siempre podrán contar con ambos progenitores.
  9. Y darles la oportunidad a los hijos e hijas de expresar sus sentimientos, ayudándoles a entender y a superar las cogniciones y emociones nocivas de un modo constructivo y positivo.

      La coparentalidad positiva hace referencia a una relación colaboradora entre los progenitores, cooperativa y alejada del conflicto que les permite establecer acuerdos basados en el Interés Superior de sus hijos e hijas. De este modo, a través de la comunicación, padre y madre asumen una serie de responsabilidades (de cuidado, educación, económicas, escolares, sanitarias, etc.), así́ como la obligación de participar -y permitir al otro progenitor que también lo haga- en las decisiones que tengan que ver con la crianza y el desarrollo de sus hijos e hijas.

       Si estás atravesando un proceso de separación o divorcio y quieres que te asesoremos personalmente sobre cómo ayudar a tus hijos a gestionar de la mejor manera la nueva situación familiar escríbenos o llámanos.

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