Un momento por favor...

Trastornos alimentarios

Un trastorno alimentario existe cuando observamos que la conducta alimentaria está alterada, como consecuencia fundamentalmente de los intentos por controlar el propio peso y el cuerpo, pero también como resultado de conflictos de orden psicológico que evidencian distorsiones o déficits en el manejo de las emociones, la autoestima, y las relaciones sociales y familiares. En las sociedades de occidente la preocupación por el peso y las dietas se ha convertido en un modelo común, donde la delgadez se ha visto como ideal de belleza, propiciando que la imagen personal no sólo sea una cuestión de estética, sino signo de éxito, de eficacia y autocontrol personal. Resulta pues compresible que en edades en las que las personas comienzan a desarrollar una vida social y laboral más intensa, como es en la adolescencia tardía y en la juventud, donde la necesidad de logro y la presión o la competitividad por alcanzarlo se vea acrecentada, aparezcan hábitos y actitudes de restricción alimentaria y control de peso como forma derivada de manejar las propias expectativas de éxito, o de afrontar la afectividad negativa asociada a los fracasos; si estos hábitos alimentarios se convierten en la principal forma de control percibido sobre sí mismo y el medio, y pasan a ser severos o extremos, podemos estar a las puertas del desarrollo de uno de estos trastornos, como pueden ser la anorexia nerviosa, la bulimia y también la obesidad.

Nuestro abordaje con un equipo multidisplinar adaptará el tratamiento a cada caso particular, en función de los factores que han actuado o están actuando a la hora de predisponer, desencadenar y perpetuar el trastorno.

Obesidad

El problema de la obesidad es complejo ya que intervienen factores genéticos, metabólicos, nutricionales, psicológicos y sociales. Con respecto a los factores sociales, hay que destacar que la acumulación de tareas, responsabilidades y obligaciones propias del actual estilo de vida, cada vez más apresurado, ha influido en la desorganización de ciertos hábitos saludables, y en particular de los relacionados con la alimentación. Las comidas apresuradas, fuera del hogar, fuera de horas, junto con una escasa actividad física, ha influido para que la obesidad haya aumentado de manera significativa en los últimos años. Los factores psicológicos también tienen mucha importancia en el problema de la obesidad, hay estudios que concluyen que la activación producida por estados emocionales displacenteros (aburrimiento; ansiedad; ira; estrés), actúan con inductores de una mayor ingesta de alimentos, la cual puede actuar o como reductora del malestar inducido por tales estados emocionales, o como reforzante en sí. Al mismo tiempo, estos estados emocionales negativos pueden aparecer de forma significativa asociados a periodos de dieta o de restricción voluntaria de alimentos, que van a favorecer el incumplimiento de la misma dieta, así como la posible aparición de episodios descontrolados de ingesta, generando nuevos episodios de malestar emocional, y con el tiempo la instauración de trastornos alimentarios que antes no existían. La intervención psicológica debe ir encaminada al mejor control y disminución de los estados emocionales negativos, que incrementan la ingesta, así como a favorecer el fomento de emociones positivas mediante entrenamiento en habilidades de afrontamiento. También será necesario la adquisición de habilidades y pautas de comportamiento nuevas con relación a la alimentación y actividad física, para mantener los cambios de peso obtenidos.

Anorexia Nerviosa

La Anorexia Nerviosa consiste en el rechazo a mantener un peso corporal mínimo normalizado, en un miedo intenso a ganar peso y en una alteración de la percepción de la forma o el tamaño del cuerpo, percibiéndose generalmente mucho más obesos de lo que realmente están. Generalmente presentan un peso por debajo del normal para su edad y estatura. La pérdida de peso la consiguen mediante la disminución progresiva de la ingesta. En muchas ocasiones esto se inicia eliminado algunos alimentos que se consideran calóricos para posteriormente generalizarlo al resto de alimentos. La mayoría de pacientes acaban con una dieta restringida a muy pocos alimentos. Es habitual el uso de otros métodos para perder peso: laxantes, diuréticos, vómitos provocados y la realización de ejercicio físico excesivo. Existen dos tipos de anorexia, de tipo restrictivo en la cual los individuos restringen de manera permanente la ingesta de alimentos, o de tipo bulímico, donde se producen episodios de atracones seguidos de conductas purgativas como vómitos o laxantes. La mayoría de pacientes ocultan todas estas estrategias a sus familiares de manera que en los estadios iniciales de la enfermedad puede ser difícil detectarlas. Como signos de alerta podemos considerar los siguientes: peso por debajo de lo normal, ir al lavabo justo después de cada comida para provocarse el vómito, trocear la comida en pedazos muy pequeños y moverla por el plato, tener alimentos prohibidos, la realización de mucho ejercicio físico y la presencia de amenorrea (pérdida de la menstruación). No se conocen exactamente las causas de la Anorexia pero están claramente relacionados con aspectos como las personalidades autoexigentes y perfeccionistas, vivir en entornos en los que se da mucha importancia al aspecto físico y al adelgazamiento, tener una imagen negativa de uno mismo y tener un cambio importante en la vida. En nuestro centro el tratamiento para la Anorexia se centra en conseguir los siguientes objetivos: restaurar el peso mediante un dieta equilibrada, mejorando la condición física; modificar creencias irracionales y disfuncionales sobre el peso y la comida lo que ayuda a reestrablecer los hábitos alimentarios; mejorar la imagen corporal corrigiendo las distorsiones perceptivas y las ideas irracionales sobre la propia imagen corporal; modificar la sintomatología asociada al trastorno; mejorar las relaciones familiares y sociales; y prevenir las recaídas. Si fuese necesario tomar medicación, se completaría el tratamiento psicológico con nuestro servicio de psiquiatría. Llámanos y solicita una primera entrevista.

Bulimia Nerviosa

La Bulimia Nerviosa se caracteriza por frecuentes episodios de atracones de comida sin control que van seguidos de métodos para compensarlos con el fin de no ganar peso, como por ejemplo provocación del vómito, uso de laxantes, diuréticos y enemas, ejercicio físico excesivo y en ocasiones ayuno. Durante los atracones de comida la persona ingiere grandes cantidades de comida sin ningún tipo de control. Es frecuente que al finalizar el atracón sufran dolores de estómago. El peso de los bulímicos es normal o por encima de la normalidad. En la bulimia aparecen dos tipos, la bulimia purgativa en la que predominan, como hemos dicho, los vómitos y los laxantes para compensar los atracones, y la bulimia no purgativa donde el atracón se compensa mediante el ayuno y el ejercicio físico. El tratamiento en el caso de la Bulimia Nerviosa se centra en los siguientes objetivos: introducir un patrón de comidas regulares, explicando la naturaleza del trastorno, las consecuencias negativas del uso de laxantes o el recurso a los vómitos, todo con el fin de comenzar el cambio sobre los hábitos alimentarios; la reducción de los atracones mediante actividades alternativas; la comprensión de los factores que mantienen el trastorno; eliminar las dietas estrictas; controlar los antecedentes que desencadenan el atracón; modificar las ideas distorsionadas sobre la figura y el propio cuerpo. Una última fase del tratamiento irá encaminada al mantenimiento de los logros terapéuticos y la prevención de las recaídas.

Ingesta compulsiva

La ingesta compulsiva se ha identificado como la adicción a la comida, dónde la persona consume excesivas cantidades de comida en un corto período de tiempo. Los atracones de comida suelen ser recurrentes y de forma compulsiva, acompañados de una falta de control sobre la alimentación y malestar emocional; estos episodios suelen darse varias veces a la semana. La diferencia que existe con la Bulimia es que en este caso además de consumir compulsivamente, no causan el vómito, por ello ganan mucho peso y les puede llevar a la obesidad. La intervención en este tipo de trastornos va encaminada a suministrar a las personas información y educación nutricional sobre la ingesta y la actividad física en el control del balance energético y la tasa metabólica, así como de los efectos negativos de las dietas restrictivas. También se enseñará al paciente diversas estrategias de prevención de recaídas.

CINEP – Centro Integral de Especialidades Psicológicas © 2018

Abrir chat