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Trastornos del estado de ánimo

El estado de ánimo es el humor, agradable o desagradable, que acompaña a una idea o situación y se mantiene por algún tiempo. Es un estado, una forma de estar o permanecer, que expresa matices afectivos y cuya duración es prolongada, de horas o días. Cuando este tono se mantiene habitualmente o es el que predomina a lo largo del tiempo, hablamos de humor dominante o estado fundamental de ánimo.

A diferencia de las emociones, como el miedo o la sorpresa, un estado de ánimo es menos intenso, más duradero (puede durar horas o días), y menos específico (menos dado a ser activados por un determinado estímulo o evento). Esto nos ayuda también a diferenciar entre emociones y sentimientos (estado de ánimo).

También se diferencian del temperamento o la personalidad, los cuales son actitudes permanentes en el tiempo. No obstante, determinados tipos de personalidades pueden predisponer al sujeto a unos determinados estados de ánimo.

Las fluctuaciones del humor son eminentemente moduladas por la satisfacción o la insatisfacción de diversas necesidades instintivas (el hambre, la sed, el sueño, la sexualidad); relacionales (vida conyugal, familiar, profesional); o culturales (ocio, vacaciones). Las variaciones patológicas del humor pueden hacerse en el sentido negativo (la depresión), positivo (un carácter muy expansivo) o inscribirse en el sentido de una indiferencia.

Ciertas alteraciones del estado de ánimo forman una clase de patologías denominadas trastornos del estado de ánimo. Los desórdenes del estado de ánimo se encuentran entre los trastornos más frecuentes. Las variaciones del estado de ánimo, patológicos en calidad y en intensidad, pueden ser desde la depresión profunda hasta la ilación maníaca, la distimia depresiva siendo mucho más frecuente que el estado anímico expansivo y eufórico de la manía.

Principales Trastornos del estado de ánimo:

Episodios afectivos
Episodio depresivo mayor:

El episodio depresivo mayor se caracteriza por un estado de ánimo deprimido o una pérdida de interés o placer en casi todas las actividades durante al menos 2 semanas y la mayor parte del día. En niños y adolescentes el estado de ánimo puede ser irritable en lugar de triste. Además el sujeto debe experimentar al menos otros cuatro síntomas que incluye cambios de apetito o peso, del sueño y de la actividad psicomotora; falta de energía; sentimientos de infravaloración o culpa; dificultad para pensar, concentrarse o tomar decisiones, y pensamientos recurrentes de muerte o ideación, planes o intentos suicidas. El episodio debe acompañarse de un malestar clínico significativo o de deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo. En algunos sujetos con episodios leves la actividad puede parecer normal, pero a costa de un esfuerzo muy importante.

La aparición de los síntomas:

Los síntomas de un episodio depresivo mayor suelen desarrollarse a lo largo de días o semanas, en ocasiones precedido de semanas o meses de síntomas ansiosos y síntomas depresivos leves. La duración de un episodio depresivo mayor también es variable, lo habitual es que un episodio no tratado dure 6 meses o más, independientemente de la edad de inicio. En la mayoría de los casos hay una remisión completa de los síntomas y puede volver a funcionar normalmente.

Entre el 20 o el 30 % de los episodios depresivos mayores remite parcialmente, algunos síntomas depresivos persisten durante meses o incluso años, aunque no con tanta intensidad e incapacitación. Estas personas presentan una mayor probabilidad de sufrir nuevos episodios depresivos.

Entre el 5-10 %, el episodio depresivo mayor se vuelve crónico y puede llegar a durar 2 o más años.

Episodio maníaco:

Un episodio maníaco se define por un período concreto durante el cual el estado de ánimo es anormal y persistentemente elevado, expansivo o irritable. Este período de estado de ánimo anormal debe durar al menos 1 semana (o menos si se requiere hospitalización). La alteración del estado de ánimo debe ir acompañada por al menos otros tres síntomas de una lista que incluye aumento de la autoestima o grandiosidad, disminución de la necesidad de dormir, lenguaje verborreico, fuga de ideas, distraibilidad, aumento de las actividades intencionadas o agitación psicomotora e implicación excesiva en actividades placenteras con un alto potencial para producir consecuencias graves.

La aparición de los síntomas

La edad media de inicio de un primer episodio maníaco se sitúa en los primeros años de la tercera década de la vida, pero hay algunos casos de inicio en la adolescencia y otros que comienzan después de los 50 años. Los episodios maníacos comienzan de forma brusca, con un aumento rápido de los síntomas en pocos días. Frecuentemente, los episodios maníacos aparecen después de un estrés psicosocial. Los episodios suelen durar de algunas semanas a varios meses y son más breves y con un final más brusco que los episodios depresivos mayores. En muchos casos (50-60 %) un episodio depresivo mayor precede o sigue de forma inmediata a un episodio maníaco, sin que haya un período intermedio de eutimia. Si el episodio maníaco se presenta en el período puerperal, puede haber un aumento del riesgo de recurrencias en otros períodos puerperales y debe aplicarse la especificación de inicio en el posparto.

Episodio mixto:

Un episodio mixto se caracteriza por un período de tiempo (de al menos 1 semana de duración) en el que casi cada día se cumplen los criterios tanto para un episodio maníaco como para un episodio depresivo mayor. El sujeto experimenta estados de ánimo que se alternan con rapidez (tristeza, irritabilidad, euforia), acompañados de síntomas de un episodio maníaco y de un episodio depresivo mayor. Los síntomas de presentación suelen incluir agitación, insomnio, alteración del apetito, síntomas psicóticos e ideación suicida. La alteración debe ser suficientemente grave como para provocar un deterioro social o laboral importante o para precisar hospitalización, o está caracterizado por la presencia de síntomas psicóticos. La alteración no es debida a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento u otro tratamiento) ni a una enfermedad médica (p. ej., hipertiroidismo).

La aparición de los síntomas

Los episodios mixtos pueden surgir de un episodio maníaco o de un episodio depresivo mayor o de novo. Por ejemplo, en un sujeto con 3 semanas de síntomas maníacos seguidas de 1 semana de síntomas tanto maníacos como depresivos, se debe cambiar el diagnóstico de trastorno bipolar I, episodio más reciente maníaco, por el de trastorno bipolar I, episodio más reciente mixto. Los episodios mixtos pueden durar de semanas a varios meses y pueden remitir hasta un período con pocos o ningún síntomas o evolucionar a un episodio depresivo mayor. Es mucho menos frecuente que un episodio mixto evolucione a un episodio maníaco.

Episodio hipomaníaco:

Un episodio hipomaníaco se define como un período delimitado durante el cual hay un estado de ánimo anormal y persistentemente elevado, expansivo o irritable que dura al menos 4 días. Este período de estado de ánimo anormal debe ir acompañado por al menos otros tres síntomas de una lista que incluye aumento de la autoestima o grandiosidad (no delirante), disminución de la necesidad de dormir, lenguaje verborreico, fuga de ideas, distraibilidad, aumento de las actividades intencionadas o agitación psicomotora e implicación excesiva en actividades placenteras con un alto potencial para producir consecuencias graves. Si el estado de ánimo es irritable (en lugar de elevado o expansivo), debe haber al menos cuatro de los síntomas anteriores. La lista de síntomas adicionales es idéntica a la que define un episodio maníaco excepto en que no puede haber ideas delirantes y alucinaciones.

La aparición de los síntomas

En general, los episodios hipomaníacos comienzan de forma brusca, con un incremento rápido de los síntomas en 1 o 2 días. Los episodios suelen durar de algunas semanas a varios meses y son más breves y con un final más brusco que los episodios depresivos mayores. En muchos casos el episodio hipomaníaco puede ir precedido o seguido de un episodio depresivo mayor. Los estudios disponibles sugieren que un 5-15 % de los sujetos con hipomanía acabarán presentando un episodio maníaco.

Distimia

La distimia depresiva se caracteriza por un estado de ánimo crónicamente depresivo que está presente la mayor parte del día de la mayoría de los días durante al menos 2 años. Los sujetos con trastorno distímico describen su estado de ánimo como triste o «desanimado». En los niños, el estado de ánimo puede ser irritable más que depresivo y la duración mínima exigida es sólo de 1 año.

El ánimo depresivo se instala en su vida y determina durante años su forma de contemplar la realidad. Se trata pues de un trastorno crónico que no se muestra habitualmente con episodios sino con la presencia continua de los síntomas similares a los del trastorno depresivo mayor pero que no cumple con todos los patrones diagnósticos, aunque algo menos severos, a pesar de la menor intensidad, los síntomas suelen ser lo suficientemente importantes como para alterar el normal funcionamiento personal, sociofamiliar y laboral.

El trastorno distímico es muy común entre la población general (el 3-5% lo padece), y muy frecuente en consulta donde puede alcanza entre el 40 y el 50%. Suele darse preferentemente en mujeres y se acompaña con frecuencia de otros trastornos (abuso de alcohol y otras sustancias, trastornos de ansiedad, etc.).

El pronóstico es variable, pero con una adecuada combinación de fármacos y psicoterapia puede curarse, a pesar de que el tratamiento es prolongado, entorno al 15% de los casos remiten antes de un año. El 25% de los pacientes distímicos no alcanza la curación completa.

Ciclotimia

La característica esencial del trastorno ciclotímico es una alteración del estado de ánimo crónica y con fluctuaciones que comprende numerosos períodos de síntomas hipomaníacos y numerosos períodos de síntomas depresivos. Durante un período de 2 años (1 año para niños o adolescentes), todos los intervalos libres de síntomas tienen una duración inferior a 2 meses.

Cambios en el estado de ánimo entre la hipomanía y la depresión, pero leves, a diferencia del trastorno bipolar I. El trastorno ciclotímico prevalece entre el 0,4 y el 1% de los casos. La tasa parece igual en hombres o mujeres, aunque las mujeres buscan tratamiento más a menudo.

La aparición de los síntomas

Suele empezar en la adolescencia o el inicio de la edad adulta. Un comienzo más tardío del trastorno ciclotímico sugiere un trastorno del estado de ánimo debido a enfermedad médica, como es una esclerosis múltiple. Normalmente, el trastorno ciclotímico tiene un inicio insidioso y un curso crónico. Hay un riesgo del 15-50 % de que la persona presente posteriormente un trastorno bipolar I o II.

Depresión

La depresión es, ante todo, un trastorno del estado de ánimo o del humor. La depresión es una de las dolencias más comunes de la humanidad: una de cada cinco personas sufre o ha sufrido algún tipo de trastorno depresivo.

Aunque coloquialmente se utilice el término depresión como sinónimo de tristeza, en psicología y psiquiatría su uso está limitado a la descripción de un estado de ánimo patológico o anormal, similar pero no igual a la tristeza cotidiana (depresión como síntoma), o a la de un conjunto de síntomas que suelen darse al mismo tiempo entre los que se encuentra el ánimo triste o depresivo como elemento central (depresión como síndrome).

Depresión como reacción a situaciones estresantes (exógena):

Dentro de los trastornos depresivos existe un grupo que parece desencadenarse como reacción a situaciones vitales consideradas estresantes por el sujeto (muerte de un ser querido, divorcio, ruptura, separación, jubilación, desempleo, etc.). Se les denominan trastornos adaptativos. Los trastornos adaptativos de tipo depresivo son los más frecuentes en las consultas de los especialistas, aunque no los más graves, sin embargo en ocasiones se complican y pueden evolucionar a trastornos depresivos más serios y duraderos.

Depresión como enfermedad (endógena):

No toda la tristeza es signo de enfermedad. La tristeza que surge como reacción a situaciones estresantes (paro, ruptura, duelo, etc), y cuya sintomatología no suele alcanzar la intensidad ni la gravedad de las depresiones patológicas. La tristeza de la persona depresiva es diferente de la tristeza normal, es más intensa y referida al cuerpo. A las personas deprimidas les resulta difícil de explicar, les lleva a afirmar, por una parte, que desconocen cómo puede haber sobrevenido dicha tristeza y, por otra, intentan localizarla en el cuerpo, como si hubiese estado ahí toda la vida y por alguna causa desconocida, se hubiese despertado. La tristeza en la depresión mayor supone una ruptura, un cambio radical con el estado de ánimo habitual de la persona.

Las depresiones unipolares o trastornos depresivos mayores y las depresiones o trastornos bipolares, parecen estar vinculados a anomalías biológicas que muy probablemente tengan una determinación genética. Aún está por demostrar si la alteración biológica que produce el trastorno, es la expresión orgánica del mismo o determina la predisposición a padecerlo.

Los síntomas pueden ser:

Síntomas anímicos: La tristeza es el síntoma más llamativo, en otras ocasiones puede aparecer irritabilidad, sensación de vacío o nerviosismo. La tristeza del depresivo es diferente a la tristeza que se experimenta ante situaciones negativas de la vida (duelo, ruptura, fracasos, etc.), es más intensa, les resulta difícil de explicar, desconocen cómo les ha sobrevenido y tienden a localizarla en el cuerpo.

Síntomas motivacionales y conductuales: la inhibición, la apatía, las dificultades para expresar lo que siente (alexitimia) o para experimentar placer (anhedonia) o para tomar decisiones cotidianas. En ocasiones graves la inhibición puede llegar a una lentitud en el habla y en el comportamiento (retardo psicomotor) y en casos muy severos en mutismo y parálisis motora (estupor depresivo).

Síntomas cognitivos: Se producen alteraciones en los procesos (memoria, atención y concentración) como en los contenidos (ej., pensamientos negativos sobre si mismo, su entorno, y el futuro; ideaciones suicidas)

Síntomas físicos: Los problemas más frecuentes suelen darse en la alimentación, el sueño y en el deseo y funcionamiento sexual.

Síntomas interpersonales: Los más frecuentes son el aislamiento y el rechazo.

Trastorno bipolar

Algunas depresiones graves forman parte de trastornos más complicados en los que periodos de ánimo deprimido se alternan con otros más llamativos en los que la persona está excesivamente feliz, denominados episodios maníacos, o en casos más leves, episodios hipomaníacos, de tal manera que el paciente suele oscilar entre la alegría y la tristeza de una manera mucho más marcada que las personas que no padecen esta patología. A estos trastornos con distintos estados de ánimo se les conoce como bipolares. Los trastornos bipolares suelen darse entre el 0,4 y 1,6% de la población general.

Los sujetos bipolares suelen resistirse a ser tratados. Los depresivos porque tal es su desesperanza que no lo desean. Los maníacos, por no creerlo necesario ya que se sienten muy bien.

Los principales trastornos bipolares son:

Trastorno bipolar I.

La característica esencial del trastorno bipolar I es un curso clínico caracterizado por uno o más episodios maníacos o episodios mixtos. Es frecuente que los sujetos también hayan presentado uno o más episodios depresivos mayores.

El trastorno bipolar I se subclasifica según se trate de un primer episodio o el trastorno sea recidivante. En los trastornos bipolares recidivantes la naturaleza de los episodios actuales (o del más reciente) puede ser especificado como: episodio más reciente hipomaníaco, episodio más reciente maníaco, episodio más reciente mixto, episodio más reciente depresivo y episodio más reciente no especificado.

La presencia del trastorno bipolar I en las muestras de población general varía entre el 0,4 y el 1,6 %.

Trastorno bipolar II

Se caracteriza por la aparición de uno o más episodios depresivos mayores acompañados por al menos un episodio hipomaníaco.

En la población general sugieren la presencia del trastorno bipolar II es aproximadamente del 0,5 %. Aproximadamente el 60-70 % de los episodios hipomaníacos de un trastorno bipolar II se presentan inmediatamente antes o después de un episodio depresivo mayor. Los episodios hipomaníacos suelen preceder o seguir a los episodios depresivos mayores con un patrón característico en cada persona.

Trastorno bipolar no especificado

La categoría de trastorno bipolar no especificado incluye los trastornos con características bipolares que no cumplen los criterios para ningún trastorno bipolar específico. Los ejemplos incluyen:

Alternancia muy rápida (en días) entre síntomas maníacos y síntomas depresivos que no cumplen el criterio de duración mínima para un episodio maníaco o un episodio depresivo mayor.

Episodios hipomaníacos recidivantes sin síntomas depresivos intercurrentes.

Un episodio maníaco o mixto superpuesto a un trastorno delirante, una esquizofrenia residual o un trastorno psicótico no especificado.

Situaciones en las que el clínico ha llegado a la conclusión de que hay un trastorno bipolar, pero es incapaz de determinar si es primario, debido a enfermedad médica o inducido por una sustancia.

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